Quienes aprecian los sabores distintivos se sentirán rápidamente como en casa en Super Boof.
Super Boof tiene su origen en California, donde el cultivador Blockhead la lanzó bajo el nombre de Blockberry. Un cultivador de Michigan seleccionó posteriormente un fenotipo al que bautizó como Super Boof, nombre que se mantuvo. Su genética consiste en un cruce entre Black Cherry Punch y Tropicana Cookies, dos variedades parentales conocidas por su sabor. Black Cherry Punch aporta el toque afrutado oscuro y un efecto relajante, mientras que Tropicana Cookies proporciona el cítrico y un toque brillante y estimulante. El resultado es un híbrido bastante equilibrado, donde ninguna de las dos variedades predomina.
Los cogollos demuestran claramente la atención prestada a su cultivo. Son compactos y robustos, con tonalidades verde oscuro que tienden al púrpura en algunos lotes. Están cubiertos de brillantes pelos naranjas y toda la flor está recubierta por una gruesa capa de tricomas. Es precisamente esta capa de resina la que hace que los cogollos se peguen a los dedos y la responsable de su intenso aroma. Incluso después de abrirlos, ese aroma perdura en la habitación durante mucho tiempo. Lo primero que destaca es su aroma, bastante complejo. Se perciben notas de cereza dulce y cáscara de naranja, pero debajo subyace un toque terroso, casi a queso, que equilibra la dulzura. Esto se refleja en el sabor: afrutado y dulce al principio, con un final a nuez y ligeramente a mofeta. El limoneno, el cariofileno y el mirceno son los terpenos responsables de su efecto. Esta combinación también explica por qué esta variedad puede resultar tanto estimulante como relajante.
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