Una variedad cremosa y tropical que busca la tranquilidad del campamento.
La Banana se considera generalmente un híbrido con tendencia índica, que presenta aromas a plátano sobre una base kush clásica. Su nombre alude a Los Ángeles, donde este tipo de variedades con aroma a postre han sido populares durante mucho tiempo. El linaje exacto varía según el cultivador, pero en la mayoría de los casos, implica un cruce entre una línea OG o kush y una variedad de plátano como Banana OG, Banana Kush o Banana Punch. Esto explica la doble impresión que deja esta cepa: dulce y cremosa en la superficie, y algo más densa y con un toque a gasolina en el fondo. Es una variedad que se encuentra con mayor frecuencia en cultivadores que priorizan el sabor. Los cogollos son densos y compactos, con una estructura kush distintiva. Suelen presentar un color verde intenso con algunas manchas más claras y una generosa cantidad de pelos anaranjados. La capa de resina es lo suficientemente gruesa como para que las flores sean bastante pegajosas, lo que no siempre facilita su molienda manual. Con un lote bien seco y añejado, el aroma emerge incluso antes de abrir el frasco. Eso suele ser una buena señal de lo cuidadosamente que se ha secado. En cuanto al aroma, el plátano maduro es el más reconocible, junto con un toque cremoso que recuerda a la vainilla. También tiene un matiz tropical y ligeramente cítrico que le aporta frescura. El sabor sigue esa misma línea, pero al final, la herencia Kush se hace presente con un tono terroso, ligeramente a combustible. Como resultado, no se queda solo en un dulzor empalagoso y la variedad conserva cierta complejidad. El mirceno y el limoneno son los terpenos que suelen ser responsables de este tipo de notas a plátano.
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